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Bill Laimbeer. Bad Bad Boy

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Si un equipo se ha apartado del patrón de juego habitual en los últimos 30 años en la NBA, ese ha sido el de Detroit de la década de los 80, aquellos famosos Bad Boys que llevaron a la franquicia de Michigan a lo más alto por primera vez en su historia y a la vez se ganaron la animadversión de los aficionados del resto de equipos, practicando un baloncesto en el que la intensidad defensiva primaba sobre todo lo demás y muchas veces rayaba la violencia. 

Fundado en 1941 en Fort Wayne, Indiana, con el nombre de Fort Wayne Zollner Pistons, el equipo compitió inicialmente en la NBL, de la que fue campeón en 1944 y 1945, para integrarse en la BAA en 1948.

En 1949 el propietario de los Pistons, Fred Zollner sería precisamente el fundador de la nueva liga profesional americana, la NBA. Durante su estancia en Fort Wayne, los Pistons llegaron  dos veces a la final de la NBA. Fue en 1955, ante los Syracuse Nationals (actuales Philadelphia 76ers), perdiendo por 4-3 bajo acusaciones de haber amañado el partido decisivo y un año después, cuando cayeron ante los Warriors de Filadelfia por un claro 4-1.

En 1957 los Pistons,  buscando un mercado más grande emigraron a Detroit, donde se sumieron en la mediocridad más absoluta durante casi 25 años hasta que en 1981 empezó a cambiarles la cara.

Así, en el draft de 1981 los Pistons, que tenían el número 2, se hicieron con Isiah Thomas y aprovecharon el número 12 que habían obtenido de los Kansas City Kings para elegir a Kelly Tripucka. Además, recién empezada la temporada se hicieron con Vinnie Johnson, procedente de los Sonics, y tras 50 partidos, en un traspaso con los Cavs recibieron al protagonista de este artículo, Bill Laimbeer.


Dos temporadas después, los Pistons contrataron como entrenador a un técnico llamado Chuck Daly, con una gran carrera a sus espaldas en el baloncesto universitario, pero con muy poca experiencia aún en la NBA. En 1985 llegaron al equipo Joe Dumars y Rick Mahorn y al año siguiente, John Salley, Dennis Rodman y Adrian Dantley. Habían nacido los Bad Boys, un equipo que marcaría los siguientes años de la competición.

Nacido el 19 de mayo de 1957 en Boston, Bill Laimbeer se formó en la Universidad de Notre Dame, siendo elegido por los Cavaliers de Cleveland en el draft de 1979 en el puesto sexagesimo quinto (tercera ronda). Aquel año el número uno del draft fue para Magic Johnson y también fueron elegidos su futuro compañero Vinnie Johnson, o dos de los que serían integrantes de los famosos Bulls de Jordan, Bill Cartwright y Jonh Paxon.

Al haber sido elegido en un puesto tan alto, y en busca de minutos que le permitieran progresar en su juego, Laimbeer emigró en su primera temporada como profesional rumbo a Italia, donde jugaría en el Pinti Inox Brescia antes de volver a Estados Unidos en el verano de 1980. 




En su primera temporada en Cleveland, Bill Laimbeer promedió unos excelentes 30 minutos por partido, si buen jugando siempre de suplente, con 10 puntos, 9 rebotes y casi 3 asistencias de media. Sin embargo, en su segunda temporada la aportación de Laimbeer bajaría a la mitad, jugando sólo 18 minutos, con 7 puntos y 5 rebotes por partido. Tras 50 partidos disputados de la temporada regular, sería incluido en un traspaso y el 16 de febrero de 1982 aterrizaba en Detroit. Desde el primer partido en la Motown, Laimbeer se haría con el puesto de pívot titular, que ya no abandonaría hasta 10 temporadas después, ya en sus últimos años como profesional.

En los 30 partidos que disputó en su primera temporada con los Pistons, se fue hasta los 31 minutos, 13 puntos, 11 rebotes y 2 asistencias de media por partido. Unas excelentes estadísticas en un equipo en plena construcción que acabaría la temporada fuera de playoffs con una marca de 39 victorias y 43 derrotas.


La siguiente temporada, Laimbeer se afianzó en el puesto de pívot titular, alcanzando los 35 minutos en pista,  y de nuevo acabando la fase regular en dobles figuras en puntos y rebotes, con 13,6 puntos y 12 rebotes de media por noche. Los Pistons, sin embargo, no lograrían tampoco acabar con una marca positiva de victorias, acabando la temporada en 37-45.


En el verano de 1983 llegó a la franquicia de Michigan Chuck Daly, contratado como nuevo técnico y con el objetivo de por fin conseguir ese salto de calidad que hacía tantos años que los aficionados de los Pistons esperaban.



Formado en el baloncesto universitario, donde entre 1963 y 1978 acumuló un récord de 151 victorias por 62 derrotas, entrenando, por ejemplo, a los Blue Devils de Duke durante seis temporadas, su experiencia en la NBA era escasa, limitándose a un año como entrenador asistente en los Sixers y a media temporada en Cleveland entre 1981 y 1982, en la que acumuló sólo 9 victorias por 32 derrotas.

Precisamente Daly coincidió con Laimbeer en la segunda temporada de este en Cleveland y ciertamente no le dio muchas oportunidades, pero en Detroit comprendió pronto que si quería competir con los Lakers del showtime o los todopoderosos Celtics, debía apostar por un esquema diferente, en el que el bloque y sobre todo la defensa, primase sobre el ataque. 


Y con este tipo de juego, los Detroit Pistons terminaban la fase regular por primera vez por encima del 50% de victorias (49-33) desde 1977. El equipo se metió en playoffs pero cayó eliminado en primera ronda ante los Knicks de Nueva York por un global de 3 a 2. El primer paso ya estaba dado. Al mismo tiempo, Bill Laimbeer dio también un paso adelante y se iría hasta los 17 puntos partido y 12 rebotes, jugando de nuevo 35 minutos por noche. Además, se convirtió en el líder de la defensa del equipo, con el juego duro que caracterizó su carrera. Los Bad Boys empezaban a asomar la cabeza.


La siguiente temporada, los Pistons darían un paso más, superando la primera ronda de playoffs, al derrotar a los Nets por un claro 3-0, para caer en las semifinales de conferencia frente a los Celtics por un total de 4-2. El esquema de juego fue muy similar al de la temporada anterior y Laimbeer prácticamente calcó los números de un año antes.

En el verano de 1985 llegaron al equipo Joe Dumars y Rick Mahorn y, aunque el equipo cayó en primera ronda de playoffs, de nuevo se mantuvo con récord positivo durante la temporada regular y el róster titular dio un salto de calidad claro con la incorporación de ambos jugadores. Poco a poco, además, el estilo de juego de los de Detroit se iba endureciendo y ahí, cuando se trataba de repartir tarjetas de visita dentro de la zona, el bueno de Bill Laimbeer brillaba con luz propia. Por quinta temporada consecutiva desde que llegó a Detroit, acababa con dobles figuras en puntos y rebotes, mostrando una regularidad y una fiabilidad asombrosas. Y, a la vez, por quinta temporada consecutiva no se perdía ni un único partido, jugando siempre como titular.


En el verano de 1986 llegaron a Detroit John Salley, Adrian Dantley y sobre todo, un novato Dennis Rodman, con lo que Daly completó el gran equipo de Detroit. Con Rodman, Mahorn y Laimbeer repartiendo dentro de la zona y Thomas por fuera, que las mataba callando, la defensa de Detroit empezó a infundir pánico entre los rivales. Además, el equipo no estaba para nada exento de calidad en ataque, liderado por Thomas y Dumars, y un Laimbeer que seguía manteniendo la regularidad en su juego y que además empezaba a exhibir un tiro de tres más que interesante. La vuelta de tuerca que necesitaba el equipo para por fin poder optar al título se dio ese verano.



Así, en la temporada 1986/87, tras acabar la fase regular con una marca de 52 victorias y 30 derotas, los Pistons superaban sucesivamente a Washington por 3-0 y Atlanta por 4-1, para plantarse por primera vez desde su llegada a Detroit en las finales de Conferencia, donde perderían ante los Celtics de Boston en una dura eliminatoria que se resolvió en el séptimo partido. La llegada de refuerzos en el juego interior del equipo hizo que Laimbeer empeorase ligeramente sus estadísticas, con 15 puntos y 11,6 rebotes por noche. Sin embargo, y una temporada más, terminaba otra vez en dobles figuras en los dos apartados.

Un año después, los Pistons se meterían por primera vez desde 1956, cuando todavía tenían su sede en Indiana, en las Finales de la NBA. Así, tras eliminar en playoffs a Washington (3-0), a los emergentes Bulls de Michael Jordan (4-1) y tomarse la revancha ante Boston por 4-2, los Pistons se enfrentaron en la final a los Lakers.


Con la serie 3-2 para los Bad Boys, el sexto partido se disputaba en el Forum de Inglewood. A 27 segundos para el final del partido, los Pistons ganaban por un punto pero los Lakers tenían la bola. A 14 segundos del final, Kareem Abdul-Jabbar recibe en el poste bajo e intenta un sky hook desde el lateral, defendido por Bill Laimbeer. El aro escupe el balón pero los árbitros señalan una falta que parece inexistente a todas luces. La sexta personal de Laimbeer y la oportunidad para Jabbar de darle la vuelta al marcador si encesta los dos tiros libres, como así ocurrió. 



La cara de incredulidad de Laimbeer cuando se retiraba de la pista camino del banquillo no podía ser más expresiva. Los Pistons habían tenido su oportunidad, pero una polémica decisión arbitral se la había arrebatado. Los Lakers ganarían esa noche 103-102 y posteriormente rematarían la serie en el séptimo partido ante unos Pistons en los que su gran estrella Isiah Thomas jugó renqueante.


La temporada 88/89 por fin vería a los Pistons campeones. Se inició con el fichaje de Mark Aguirre, que llegaba al equipo a cambio de Adrian Dantley, con lo que los Pistons completaban un juego interior durísimo. 


Tras terminar la temporada regular con una extraordinaria marca de 63 victorias por 19 derrotas, los Pistons eliminaban a Boston y Milwaukee Bucks sin perder ni un partido y en la final de Conferencia de nuevo se deshacían de los Bulls por 4-2.


En la final les esperaban los Lakers, que, con Magic Johnson lesionado, fueron presa fácil de los Bad Boys, que se llevaron el anillo por la vía rápida (4-0). La defensa sí ganaba títulos.



Al año siguiente, los Pistons repitieron título. Manteniendo el mismo esquema de juego y tras perder sólo 23 partidos en la fase regular, esta vez en playoffs fueron dejando atrás a Indiana (3-0), Nueva York (4-1) y de nuevo los Bulls en una eliminatoria muy dura (4-3), par jugar la final contra los Portland Trail Blazers de  Drexler y Porter y donde también jugaba, aunque muy poco, un tal Drazen Petrovic.



Los Pistons no tendrían problemas para hacer valer sus galones y se llevarían el anillo por un global de 4-1. Igualaban además los dos títulos consecutivos que habían conseguido los Lakers en 1987 y 1988.

Bill Laimbeer fue por supuesto un jugador decisivo en la consecución de los dos anillos de Detroit. Aunque su contribución ofensiva bajó algo con el incremento de calidad del equipo, en las tres temporadas en que los Pistons alcanzaron la final de la liga mantuvo sus promedios por encima de los 12 puntos y rondando siempre los 10 rebotes por partido.


La década de los 90 en la NBA vio un cambio total en las jerarquías y los grandes equipos que habían dominado los 10 años anteriores fueron barridos por la irrupción de los Bulls de Michael Jordan. 


Así, tras varios años en los que los de Chicago habían ido escalando poco a poco, en 1991 los Bulls ganaron su primer anillo. Antes de ello, eliminaron a los Pistons en las finales de Conferencia, devolviéndoles las tres eliminaciones anteriores con un inapelable 4-0.


Fue la última gran temporada de un equipo irrepetible e inolvidable, que se separó por completo del estilo de juego habitual en la NBA. Al año siguiente caerían en priemra ronda de playoffs y habría que esperar hasta la década siguiente para volver a ver a los Pistons en lo más alto.


Bill Laimbeer jugó en Detroit hasta la temporada 1993/94, en la que finalmente decidió retirarse, tras 14 temporadas en la NBA, 12 y media de ellas en los Pistons. Hoy en día a Laimbeer se le recuerda sobre todo por el juego subterráneo y por la peleas en las que se vio envuelto. Ciertamente, fue un jugador durísimo y marrullero muchas veces, pero el bueno de Bill fue muchas más cosas.




Así, fue cuatro veces All star, en 1983, 1984, 1985 y 1987. En las temporadas 1983/84 y 1985/86 fue el máximo reboteador de la liga, con 1003 y 1075 rebotes. De estos últimos, 770 fueron en defensa, que también suponen la mejor marca de esa temporada y que se traducen en que cerca del 30% de los balones que rebotaron en el aro de los Pistons cayeron en sus manos. Entre 1982 y 1989 fue siempre uno de los tres mejores reboteadores defensivos de la competición.


Con 7581 rebotes defensivos, es el decimo octavo mejor jugador en ese apartado en la historia de la liga, y con 10400 totales, el trigesimosexto mejor reboteador de la historia de la NBA.


Sin ser un tirador, Bill Laimbeer tenía muy buena mano desde larga distancia y su tiro de tres puntos resultaba muy difícil de defender para los pívots rivales, no acostumbrados a que sus pares jugasen abiertos.


Entre la temporada 1981/82 y la 1987/88, siempre acabó con dobles figuras en puntos y rebotes. Las tres temporadas siguientes las acabó con más de 10 puntos y 9 rebotes por partido, mostrando una regularidad asombrosa.



Laimbeer no fue sólo un gran reboteador defensivo, sino también un gran defensor, que se empleaba con dureza y amargaba la vida a todo aquel que se acercase a la zona. Junto con Dennis Rodman formó posiblemente la pareja de pívots más dura de la historia del baloncesto. 

Especialista en sacar personales a los jugadores rivales, fue uno de los primeros en recurrir asiduamente al flopping, lo que le ganó el odio de las afciones rivales.


Con Detroit jugó 685 partidos consecutivamente, sin perderse ni uno de ellos. La racha se cortó por una suspensión. Su equipo, los Bad Boys, son el único equipo que ha sido capaz de tener un récord positivo de victorias en playoffs ante los Lakers de Magic Johnson, los Celtics de Bird y los Bulls de Jordan, ganando los anillos de 1989 y 1990 compitiendo con los que han sido sin duda los tres mejores equipos de los últimos 40 años de competición.


A su retirada, la camiseta con el número 40 fue retirada por los Detroit Pistons en reconocimiento a una carrera realmente brillante en la franquicia.

Una curiosidad es que en 1991 apareció un videojuego llamado "Bill Laimbeer's Combat Basketball". Sobran las palabras...

En la actualidad, Bill Laimbeer es entrenador en la liga femenina americana, la WNBA, donde ya ha ganado tres veces la competición, en 2003, 2006 y 2008, siendo nombrado entrenador del año en 2003. Tal vez no tardemos mucho en verle sentado en un banquillo de la NBA.








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3 comentarios:

  1. Joer macho, no hagas muchos mas articulos de biografias que dejas las mias a la altura del barro jajajaja. Tenia curiosidad sobre el articulo, Laimbeer como comprenderas, como Laker que soy, no me caia precisamente bien y pienso que cada jugada del adversario las cortaba con faltas y en el tiempo que estuvo con el gusano entre ellos e Isiah me traian por la calle de la amargura. gran repaso de la franquicia, jugador e historia del club, aunque sigo sin tenerle cariño a este tio XDDD

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  2. Bueno por fín, me puedo tomar mi tiempo, para degustar el “caviar” retro. Una de mis pasiones, y si encima está tan bien documentado y es por un colega, pues que mejor ¿no?
    Uff, los Bad Boys, vaya tela…como no fueras de los Pistons…tenías que odiarlos, porque pegaban a los “buenos” y heroes de la peli: Los Jordan , Magic Johnson etc…
    Representaban el “otro baloncesto”, pero no exento de enorme calidad. Porque si alguno piensa que Dumars, Isaiah Thomas, Vinnie Johnson o Adrian Dantley no eran artistas en ataque , es estrar muy equivocado.
    Y es que incluso el “prota” y supervillano de esta entrada, tenía una muñequita “que pa qué” y una lectura del juego que muchos quisieran para sí a la hora de pasar…a pesar de su tosquedad: anotaba y anotaba…no podía ser posible…
    Pero eran “malos” de verdad y esa era la esencia de su juego: dureza, dureza y más dureza, y es que me parto de risa viendo los PO de ahora, con las estrellas haciendo “flopping”.
    En esa época el flopper no existía, solo el que pegaba más duro. Era increíble ver a Bill Laimbeer pegarse con Rodman (cuando ya estaba en los Bulls) o el Gordo…y ya no hablamos del posiblemente uno de los jugadores más sucios y duros de la historia: Ricky Mahorn. Sin palabras.
    Creo que has descrito perfectamente como funcionaba “la cosa” cuando estaban en cancha. Así lo recuerdo yo. Antes del partido se daban dos besitos Thomas y Johnson y a partir de ahí: La matanza de Texas…jajajaj
    Bill Laimbeer hizo muchas más cosas de las que se le recuerda. Dejo un números escalofriantes, e hizo mucha mella en adversarios. Siempre en mi equipo, pienso yo…, y encontró un alma gemela en Europa…el gran Dino Meneguin, pero eso es ya otra historia…jajaj. Gran documento socio.Salu2.

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  3. Buenísimo artículo, muy TOP. Soy de los Pistons desde siempre, pero soy joven, y no tuve la suerte de poder verlos en acción, a los Bad Boys, aunque, por lo que he visto y leído, me habrían caído bien. Viniendo de una ciudad obrera y trabajadora, el juego duro encaja perfectamente con la filosofía de la ciudad, y Bill Laimbeer era un maestro. Y mas aún siendo seleccionado en Puesto 63 del Draft y jugando primero en Italia. Toda una época que los aficionados a los Pistons nos orgullece recordas, de cuando una vez fuimos referentes, odiados por los demás. Mis felicitaciones.

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