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Drazen Petrovic. El gran genio.

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El 7 de junio de 1993, en la Autopista 9 a la altura de Denkendorf, en Baviera, Alemania,  un camión que trataba de esquivar a otro vehículo arrollaba un Volkswagen Golf en el que viajaban tres personas, dos mujeres y un hombre. Como consecuencia del impacto, las dos mujeres resultaban heridas, pero su acompañante no tenía tanta suerte. Su nombre era Drazen Petrovic, había nacido en Sibenik, actual Croacia, 28 años antes y es sin lugar a dudas uno de los mayores mitos del baloncesto europeo y mundial.

Drazen Petrovic debutó con tan sólo 15 años en el baloncesto profesional. Lo hizo en el equipo de su ciudad, el KK Sibenka, recién ascendido a la primera división yugoslava y con el que llegó a jugar dos finales de la Copa Korac y una de la liga yugoslava. Tras cumplir el servicio militar y con 20 años, Drazen Petrovic fue fichado por la Cibona de Zagreb, donde ya jugaba su hermano mayo Alexander. Y en la Cibona de Zagreb, en tan sólo 4 temporadas, ganaría dos Copas de Europa, una liga yugoslava, tres Copas de Yugoslavia y una Recopa, siendo finalista además una vez de la liga de su país y otra de la Korac. 


Al término de la temporada 87/88, Petrovic emprendió la aventura fuera de su país, siendo fichado por uno de los equipos con los que la Cibona había mantenido una de las mayores rivalidades en los años anteriores, el Real Madrid de Fernando Martín, con el que las había tenido tiesas varias veces y con el que al final mantuvo tantos paralelismos tanto en vida como en la muerte. Antes de eso, en el draft de 1986 Petrovic había sido seleccionado por los Trail Blazers en un puesto muy alto, el sexagésimo, en la tercera ronda. De todas formas, Drazen decidió seguir en Europa unos años más antes de dar el salto a la NBA.



La temporada 1988/89, Petrovic comandó un Real Madrid con el que fue subcampeón de liga y  ganó la Copa del Rey y la Recopa de Europa tras un increíble duelo con Óscar Schmidt Becerra y Ferdinando Gentile que le llevó hasta los 62 puntos en una de las mejores finales de la historia del baloncesto europeo. 

Al término de aquella campaña, Drazen Petrovic decidió que había llegado el momento de emprender la aventura en Estados Unidos y, tras declararse en rebeldía, consiguió que el real Madrid le traspasara a los Trail Blazers a cambio de un millón y medio de dólares. El gran genio de Sibenik, que había despertado admiración y odio a partes iguales entre las aficiones rivales por toda Europa, partía rumbo a la NBA con la intención de convertirse en una estrella también al otro lado del Atlántico.

En el verano de 1989 Petrovic aterrizaba en Oregón y se ponía a las órdenes de Rick Adelman en un equipo en el que los puestos exteriores estaban ocupados por dos grandes figuras: Terry Porter y Clide Drexler.  Aunque el equipo logró llegar hasta la final de la competición, en la que fue derrotado por los Pistons de Chuck Daly por un total de 4-1, en lo personal la temporada fue muy mala para Drazen. Petrovic participó en 77 partidos en la temporada regular y otros 20 de playoffs, pero siempre saliendo desde el banquillo y en muchas ocasiones para disputar sólo los minutos de la basura. Un jugador acostumbrado a permanecer en pista casi todo el partido y a liderar la ofensiva de sus equipos veía como en Portland no jugaba más de 12 minutos por partido, en los que se iba a 7,6 puntos y 1,5 asistencias de media, superando sólo en dos ocasiones la veintena de puntos, el 20 de febrero de 1990 ante los Hornets (22 puntos) y el 21 de abril ante los Kings (24 puntos).

En su segunda temporada en Portland las cosas no le fueron mejor a Drazen, que vio como su ración de minutos se recortaba hasta los 7 y además ni siquiera llegaba a saltar a la pista en 20 partidos. Mientras Sarunas Marciulionis se convertía en una estrella en Oakland y Detlef Schrempf brillaba en los Pacers, Petrovic veía como se le relegaba a un papel secundario en Portland. Dicen que incluso meditó volver a Madrid, como ya hiciera unos años antes un pionero Fernando Martín, pero el carácter del croata le impedía rendirse así como así. 

Y llegamos al 23 de enero de 1991, el día en el que la suerte de Petrovic en la NBA cambió por completo. En un intercambio a tres bandas con los Denver Nuggets, Drazen aterrizó en los New Jersey Nets, un equipo que atravesaba malos tiempos y luchaba en los puestos bajos de la Conferencia Este. En los Nets, Drazen pronto se haría un hueco en la rotación del equipo, y, aunque saliendo siempre desde el banquillo, prácticamente no bajaría ninguna noche de 20 minutos en pista, con una media de 12,6 puntos por partido.

La temporada siguiente llegó por fin la explosión de Drazen en la NBA. Todo el trabajo de los dos años anteriores, todas las decepciones y los malos momentos dieron fruto y el croata se hacía con el puesto de escolta titular en los Nets, jugando los 82 partidos de la temporada regular de inicio, permaneciendo en pista 36 minutos por noche y yéndose a los 20,6 y puntos 3 asistencias por partido, con un extraordinario porcentaje de acierto desde más allá de la línea de tres del 44,4%, el segundo mejor de la competición (50,8% en total).  Además, por primera vez desde la temporada 85/86 los Nets se metieron en playoffs, donde cayeron derrotados por los Cavaliers por un total de 3-1 en la primera ronda.  En el primer partido de esos playoffs, Petrovic jugó 47 minutos, yéndose hasta los 40 puntos, curiosamente, tras fallar los 4 triples que lanzó. Drazen ya estaba allí.

La temporada siguiente se produjo la llegada al banquillo de los Nets de Chuck Daly, el mítico entrenador de los Bad Boys bicampeones en 1989 y 1990 y seleccionador estadounidense ese verano en los Juegos de Barcelona’92.


Con Daly, los números de Petrovic siguieron creciendo, yéndose a los 22,3 puntos y 3,5 asistencias por partido en 38 minutos de juego, con un porcentaje de acierto desde el triple del 44,9%, el segundo mejor de nuevo de la liga.  El 24 de enero de 1993, en el partido contra los Rockets, Drazen se fue hasta los 44 puntos, con un espectacular porcentaje de tiro del 74% (17 canastas de 23 intentos), incluyendo los tres triples que intentó, más 7 tiros libres anotados sin fallo.

Una inoportuna lesión de rodilla al final de temporada le hizo perderse 12 partidos de la liga regular, lo que provocó que los Nets terminaran ganando sólo uno de los últimos 11 partidos, para una marca total de 43-39, lo que les llevó de nuevo a cruzarse con los Cavs en primera ronda de playoffs, donde un renqueante Petrovic no pudo evitar la eliminación por un total 3-2.

Entre medias de su carrera en la NBA, Drazen también vivió su gran momento con la selección yugoslava, también el peor, en la final del Mundial de Argentina en 1990, cuando el famoso incidente de Vlade Divac con un aficionado croata provocaría que ambos no se volvieran a dirigir nunca más la palabra. Campeón del mundo y a la vez héroe para medio país y traidor para el otro medio, era imposible que un tipo como Drazen pudiera dejar indiferente a nadie. Atrapado en la guerra de Yugoslavia, Petrovic se convertiría en un firme defensor de la causa croata y en los Juegos Olímpicos de 1992 obtendría su recompensa, liderando a la recién formada selección de su país hasta la final donde cayeron ante el famoso Dream Team americano.


Dicen que Petrovic tenía decidido dejar los Nets al final de la temporada 92/93 y que posiblemente volvería a Europa para jugar en el Panathinaikos de Atenas. Nunca lo sabremos. El 7 de junio de 1993 un camión se cruzó en su vida en una tarde lluviosa y nos arrebató a uno de los mayores genios de la historia del baloncesto. Sirvan estas líneas de modesto homenaje hacia uno de los jugadores que más huella ha dejado en el baloncesto.

Tras su muerte los Nets retiraron la camiseta con el número 3 que lució Drazen
durante las dos temporadas y media que permaneció en la franquicia.



“It was a thrill to play against Dražen. Every time we competed, he competed with an aggressive attitude. He wasn't nervous; he came at me as hard as I came at him. So, we've had some great battles in the past and unfortunately, they were short battles.” (Michael Jordan)



(Era emocionante jugar contra Drazen. Cada vez que competimos, él era agresivo. No se ponía nervioso y jugaba tan duro como yo. Tuvimos grandes combates que, desafortunadamente, fueron pocos)




Puedes seguirme en twitter: @yosoywsmith

2 comentarios:

  1. Hola socio,pufff es dificil hablar de este superlativo jugador. Sabes que soy un friki de esto de la pelotita naranja, y todavía no me he atrevido a hacerle mi homenaje.Porque no sabría donde comenzar. Lo has hecho muy bien, porque en "pocas" líneas has sabido sintetizar los momentos importantes de la vida del Genio de Sibenik...es que da para libros (que son objeto de deseo de aficionados) y luego el tremendo documental de "Hermanos y enemigos", de como les separa la "politica" a la uña y su carne:Divac y Petrovic , como muy bien has mencionado por ese incidente de la bandera. DE imprescindible visionado a los fans.
    Puff gestas deportivas: pues has mencionado las más importantes , porque lo de la Recopa eso da para cientos de líneas. Pensar en aquel partido es orgásmico ya que Petrovic como bien dices anotó 62, Oscar 44, Gentile 32, Dell`Angelo 20,Biriukov 20...es que así eran los partidos de tú a tú con el Genio de Sibenik.
    Me acuerdo cuando el muy "cabrón" de Drazen se nos encaraba en el viejo pabellón con el puño alto cuando metía una canasta y decia :Hala Madrid!, vaya tela.
    Tengo que contarte una anecdota, que no la he podido contrastar ya que me la contó hace muchos años un ex-entrenador mío: me contó que cuando llegó a los Nets la primera temporada , el base titular afroamericano (ni me acuerdo como se llamaba) tras un entrenamiento le dijo a Drazen que recogiera los balones despues como si se tratara de un rookie. Drazen que los cogiera alguien de su familia. Se liaron y acabaron a enganchones y alguna leche. Dos semanas despues fue titular . No se si es verdad, pero de él me lo creo todo para competir y ganar. Su camiseta de los Nets es uno de mis tesoros más preciados, jajajaj. Muy buen reportaje compañero , que me emociona y coloca en el altar a un jugador de leyenda. Con artículos como el tuyo y el que ha hecho el amigo Juanpe, se les situa a los jovenes que piensan que Drazen no triunfó en la NBA...estos chavales... jajaj. Un abrazo y muy buen curro, tío.

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  2. Muchas gracias, socio. Aún no sé si cuando veía a Drazen en la Cibona lo odiaba más que lo admiraba o al revés.

    Aquellos años ochenta fueron de gran baloncesto. Irrepetibles.

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