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Utah Jazz: la mejor pintura de la NBA

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En la NBA brillan los anotadores, los jugadores que enloquecen al público con jugadas endiabladas, tiros imposibles y canastas en la bocina. Los Durant, Lebron, Bryant, Paul y Carmelo son amados por sus fans. Los aficionados visten las elásticas de las jóvenes promesas como Curry, Irving o Jennings. Todos sueñan con ganar anillos como Jordan. Sin embargo, ¿qué pasa con los jugadores interiores?

Desde Shaquille O'Neal, Patrick Ewing, Chamberlain o Abdul-Jabbar, los aficionados echan de menos una referencia alta, dominante, corpulenta. Howard parecía ser el nuevo ídolo y heredero de estas características, pero las lesiones y la mala temporada en Los Ángeles parece haber puesto en tela de juicio su capacidad. Duncan y Garnett son ya leyendas más cerca del pasado que del futuro. 

La pareja de Marc Gasol y Zach Randolph están en la élite ahora mismo de la NBA. La dupla Blake Griffin y DeAndre Jordan es más de highlights que de rendimiento; Pau y Howard han vivido inmerso en una catarsis de resultados; Hibbert y West sueñan con construir un muro en Indiana; Noah y Boozer asustan en Chicago; Bogut y Lee son irregulares; Perkins no acompaña a Ibaka y Love y Pekovic necesitan tener continuidad sin lesiones. 

Sin embargo, Utah tiene seguramente cuatro jugadores que podrían dominar las pinturas de la NBA en los próximos años. Cuatro perfiles distintos: talento, potencia, fuerza y juventud. La altura, el "kilo de pívot" y la fuerza bruta cotiza al alto en la mejor liga del mundo. Los jugadores dominantes están en peligro de extinción. Son pocos y caros. Pero en Salt Lake City cuentan con Al Jefferson, Paul Millsap, Derrick Favors y Enes Kanter. 

Paul Millsap es un jugador infravalorado, una joya que vive en la sombra, apartado de los focos y en el anonimato. El ala-pívot de los Jazz ha promediado 16 puntos, 8 rebotes y 2,5 asistencias con un 50% en tiros de campo, cifras parecidas a las de estrellas como Gasol, Griffin, Garnett, Duncan o Boozer. Sin embargo, su talento pasa desapercibido. Su evolución en la Liga es notable. Es capaz de jugar al poste, tirar desde media distancia y superar a sus defensas con una velocidad y un manejo del balón increíbles. Es joven, pero ha disputado 500 partidos ya en la NBA. 

Al Jefferson es un jugador consolidado entre los mejores de la Liga. Una de esos diamantes brutos más codiciados. Se ha comparado a Howard y Bynum con unos números que siempre rondan los 20-10. A sus 28 años, está en el pleno apogeo de su carrera y no sería utópico que acabase jugando algún All-Star. Además, para ser un jugador interior, promedia un excelente 81% en tiros libres, por encima de Lebron James. 

Derrick Favors es el futuro de Utah, el nuevo Karl Malone. Juega fácil, con mucha inteligencia táctica, atlético y con mucho futuro por delante. Sus promedios son buenos (10 puntos y 8 rebotes) para los minutos que disputa (entorno los 20). Es explosivo bajo los aros, rápido en las transiciones y en un progreso continuo de mejora en los tiros en suspensión. Fue el número 3 del Draft de 2010 y los Jazz tienen puestas todas las esperanzas en él. 

Finalmente, Enes Kanter ha causado impacto en su segundo año en la NBA. El turco fue número 3 del Draft (como Favors) en 2011. Sin embargo, su físico le juega malas pasadas y el tiempo en cancha se limita a los 15 minutos. Eso sí, sus medias por cada 36 minutos ascenderían a 16 puntos y 10 rebotes con un 53% en tiros de campo, cifras de jugador polivalente y estrella. Muchos creen que con Jefferson, Millsap y Favors le impiden progresar y lo retienen en el banquillo en exceso. Tira bien, es intenso e intimida. Es un proyecto de mucho futuro. 

Utah Jazz apunta alto en la NBA. La mejor pintura de Estados Unidos. 

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