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Seattle continuará huerfana

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La franquicia del estado de Washington, la iglesia de Gary Payton, Shawn Kemp, Dennis Johnson, Paul Silas entre otros, el lugar que vio a Ray Allen y Rashard Lewis explotar, la cuna de Kevin Durant o Jeff Green, todo eso y muchísimo más son, o mejor dicho, han sido los Seattle Supersonics.

Tras una época convulsa, marcada por el traspaso de Gary Payton a Milwaukee, la salida de McMillan a los Blazers y la desintegración de la pareja formada por Ray Allen y Rashard Lewis. En el año 2008 la franquicia se movió a la ciudad de los tornados, Oklahoma, dejando huérfana a una de las metrópolis históricas de la NBA y el sobrenombre Supersonic encerrado en un baúl.

Muchos pensaban que este era el fin para los Sonics y su verde, oro y blanco, pero con lo que no contaban era con la aparición de un grupo de hombres de dinero, liderados por Chris Hansen, el cual, quería devolver el lustre y brillo merecido a una ciudad, que casi se había olvidado del deporte de la pelota naranja.

Pero para que el baloncesto volviese a Seattle, tendría que dejar una ciudad, y esa parecía ser la capital del estado de California, ya que la familia que dirigía la batuta de los Kings, los Maloofs, había mostrado su interés de vender la franquicia al mejor postor y ante esto, Sacramento podía despedirse por completo de ver a sus Reyes y tan solo quedarse con el recuerdo de sus antiguas grandes figuras como Stojakovic, Chris Webber o Mike Bibby, quienes empezaron los 2000 intentando imponer su ley sin mucho resultado.

La opción era viable y hace unos meses todo el mundo daba por hecho que el KeyArena volvería a abrir sus puertas y que la ciudad de Seattle podría volver a disfrutar del buen baloncesto. Pero entonces apareció una figura clave en todo este proceso, la figura del alcalde de California, Kevin Johnson, quien realizó un esfuerzo titánico para que el reinado sobre Sacramento no abdicase en otra parte, a este salvador, se unió otro, el multimillonario Vivek Radavine, quien se encargaría de poner el dinero.

Tras todo este barullo, cruce de declaraciones, muestras de poderío con nuevas construcciones o remodelaciones de estadios, subidas de ofertas... Todo se decidiría en una reunión en Dallas, en la cual estarían los 30 dueños de los equipos y la cual se realizó el pasado día 15 y falló a favor de Sacramento, Kevin Johnson y Randavine.

Por tanto los Kings se quedan en Sacramento y muchos nos quedamos, pero con las ganas de volver a ver baloncesto NBA en la ciudad de Seattle.

@NbaInWhite

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