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DeMarcus Cousins, un rebelde con talento

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Nació el 13 de agosto de 1990 en Mobile, Alabama y comenzó su carrera profesional en Kentucky, donde disputó la NCAA con los Kentucky Wildcats cuna de grandes jugadores NBA como Rajon Rondo, John Wall, Tayshaun Prince o Patrick Patterson y que en esta misma temporada han salido buenos jugadores como los números 1 y 2 del Draft Anthony Davis y  Michael Kidd-Gilchrist.

Su llegada a la NBA se produjo en 2010 cuando en ese Draft Sacramento Kings lo elige en quinta posición. Pero ¿Se merecía esa posición? Antes de la celebración del Draft de 2010 muchos apuntaban a la posibilidad de que fuera el número uno o como mucho en la tercera posición, pero siempre entre los tres primeros ya que era considerado uno de los mejores jugadores que llegaba de la universidad. Pero su fama de inmaduro, problemático y rebelde hizo que muchas franquicias que desde un primer momento pensaban en hacerse con el pívot, posteriormente se echaran atrás y solo Sacramento apostó realmente por él. Uno de los posibles problemas fue el poco tiempo que estuvo en la universidad ya que únicamente jugó un año en los Kentucky Wildcats por lo que parecía que su llegada a la NBA era un poco prematura.
Pero los Kings apostaron realmente por él convirtiéndolo en la piedra angular del proyecto de la franquicia que buscaban devolver al equipo donde se merecía con él como líder del proyecto.
Su primera temporada en la NBA fue bastante buena promediando 14.1 puntos, 8.6 rebotes y 2.5 asistencias por partido, demostrando algunas de sus principales virtudes como la facilidad para capturar rebotes debido especialmente a su potente físico, 2,11 metros y 122 kilos, y sobre todo un gran juego en el poste bajo donde demuestra tener un gran juego de pies. Estos números le hicieron colocarse al final de la temporada regular en el mejor quinteto de rookies de 2011.

En su siguiente temporada 2011-12 DeMarcus Cousins demostró una gran progresión en su juego y superó sus registros de la temporada anterior promediando 18.1 puntos y 11.0 rebotes por partido. Aunque su equipo no mejoró en su balance con respecto a la temporada anterior y volvería a terminar la temporada regular penúltimos de la Conferencia Oeste con 22 victorias y 44 derrotas. Por lo que su progresión individual  no repercutió en el equipo que seguía igual que la temporada anterior.
Pero en 2012 todas las esperanzas estaban puestas de nuevo en DeMarcus Cousins y  Tyreke Evans las dos piezas claves de la franquicia. Si en 2011 el pívot estadounidense había demostrado una gran progresión, esta temporada debería ser la de consolidarse como un jugador importante en la NBA y dominante en el juego interior, que llevaría a los Kings a una mejor posición que pasados años.

Las esperanzas se frustraron de inmediato ya que Cousins comenzó a demostrar las carencias de las que se hablaba en el Draft de 2010 y por las que varias franquicias no lo seleccionaron. La primera acción se produjo con el despido de Paul Westphal, el cual alegó problemas internos con Cousins. Pero esta acción no sería la única de la temporada, en el mes de noviembre la NBA sancionaba al pívot de los Kings con dos partidos de empleo y sueldo por enfrentarse verbalmente con el comentarista Sean Elliot. En la misma temporada tuvo problemas también con el jugador de Dallas, O.J Mayo, al cual propició un codazo durante el partido y posteriormente se encararía con Mayo y con el entrenador de los Mavericks, estas acciones le costaron una nueva sanción aunque esta vez de un partido.

No todo acaba aquí, posteriormente la franquicia suspendió indefinidamente  a DeMarcus Cousins ya que creó un ambiente poco profesional y tuvo una conducta que va en detrimento del equipo debido a unas palabras que el pívot  dijo en el descanso del partido ante los Clippers que le costaría no volver a salir a la pista en ese partido debido a la decisión del entrenador.

La inmadurez de Cousins le ha costado la fama de indisciplinado, rebelde y jugador sucio, calificativos que se ha ganado tras las acciones protagonizadas desde que aterrizara en la NBA. Un jugador con un talento sencillamente excepcional que cuando decide aplicarlo en la cancha y dedicarse a jugar únicamente demuestra que es uno de los mejores pívot de la liga y una futura superestrella y All Star, pero tiene un verdadero problema de cabeza, todos apuntan a su inmadurez, que hace resaltar más los aspectos negativos que los positivos. Debido a estas acciones su nombre ha estado en boca de todos en el mercado que se ha cerrado hace poco más de diez días, y es que los dueños de los Kings están cansados de sus acciones y estaban dispuestos a traspasarlo aunque finalmente tal traspaso no se produciría debido a las propuestas poco atractivas de las franquicias que querían hacerse con los servicios de Cousins.

La más que posible marcha de los Kings de Sacramento a Seattle abre un nuevo debate ¿Es realmente DeMarcus Cousins el jugador franquicia que desearían los nuevos dueños en Seattle? Sus números hablan por sí solos pero la imagen que proyecta y su actitud son muy contradictorias con respecto a sus números, una posible estrella con la cabeza poca amueblada.
Aunque a pesar de ser un jugador indisciplinado, rebelde, etc… Sus números esta temporada son realmente buenos ya que promedia 17.4 puntos, 10.0 rebotes y 2.9 asistencias por partido, números al alcance de muy pocos jugadores y a la altura de grandes nombres de la NBA como All Jefferson o Al Horford, incluso por encima de jugadores de la talla de Kevin Garnett, Marc Gasol o Dwight Howard.

Estos números demuestran que tiene las condiciones físicas y técnicas necesarias para ser uno de los pívots dominantes en el futuro de la NBA y un All Star fijo. Pero además de sus problemas de actitud, parece que  Sacramento Kings no es el lugar más indicado para que Cousins consiga dejar de lado sus aspectos negativos, principalmente porque es un equipo muy joven en el cual es el líder del equipo, lo que hace que para los otros jugadores su influencia negativa les pueda llegar a afectar en su juego. Cousins necesita un vestuario de jugadores veteranos que influyan de una manera directa en él para que de esa forma pueda centrarse exclusivamente en su juego, por lo que los rumores sobre un posible traspaso a Boston hubiera sido una gran oportunidad para que Cousins encontrara ese equipo y vestuario que necesita.

De nuevo estamos ante uno de esos casos de jugadores talentosos pero que por carencias psicológicas no llegan a explotar realmente todo el talento que tienen y que finalmente se convierten en un jugador más que pasa por la NBA dejando la única huella de haber sido un jugador rebelde. Pero por suerte para él y para los que amamos la NBA sus 22 años hacen que aún este a tiempo de cambiar su actitud y podamos ver a uno de los mejores pívot que han pasado por la liga, un jugador que marque las diferencias en futuros años y centrado exclusivamente en dominar la pintura e intimidar a sus rivales.

@Hablodedeporte



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